Contenido de esta sección:   La Carta Astral,  Los Planetas,   Las Casas,   Los Aspectos 

La Carta Astral

La carta astral o carta natal, se basa en los cálculos de las posiciones planetarias en el momento del nacimiento de una persona,  de un lugar, o de cualquier creación.  Podríamos decir que la carta astral es como una foto del cielo, hecha desde la tierra en el momento exacto del nacimiento, y en el centro estará la persona, lugar o creación que acaba de nacer.

La carta astral consiste en un círculo llamado zodíaco, que está dividido en los doce signos ya conocidos (Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis).  Cuando sabemos los datos exactos del nacimiento: la fecha, la hora y el lugar;  el zodíaco se vuelve dividir en doce sectores de tamaño variable llamados Casas, y que no debemos confundir con los doce signos antes mencionados.  Cada Casa corresponde a un determinado aspecto de la vida: el amor, el dinero, la salud, etc., y cuyo significado irá variando según los signos y los planetas que las ocupen.  Cada posición de los planetas, en los signos y en las Casas, así como las distancias en grados entre cada uno de ellos, nos proporcionarán una variedad de indicaciones e información, que nos permitirán interpretar una carta astral.

A través del estudio y la interpretación de la carta astral, podríamos llegar a conocer características y particularidades de la persona, lugar o creación; que serán expresadas durante el transcurso de toda su vida y que de alguna manera, influirán en sus comportamientos a nivel personal y social.  En la carta astral podremos tener referencia de determinados sucesos que podrían transcurrir en la vida de la persona, desde su nacimiento hasta su muerte; y como esas circunstancias podrían afectarle, ya sea de manera positiva o negativa.  

Podemos decir que conociendo toda esta información, la persona tendrá los conocimientos necesarios que le podrían ayudar a entender y  a enfrentar los acontecimientos y los sucesos  marcados en  su carta astral.  De la misma manera, podría llegar a conocerse y entenderse mejor así misma y a la gente que le rodea. 

Conocer acerca de aquellas situaciones particulares que podrían influir en nuestra vida, y saber con que potencial contamos para afrontarlas, nos permitirá alcanzar un mayor desarrollo personal y crecer espiritualmente, pudiendo llegar a ser dueños de nuestro propio destino.

Como habíamos dicho anteriormente, para la realización de una carta astral se necesitan algunos datos, que son fundamentales, como son:  la fecha (día, mes, año), la hora y el lugar del nacimiento.  Estos tres elementos son los que individualizan una carta astral, y cualquier imprecisión significará una importante diferencia en las situaciones de los planetas en los signos y las casas,  y por consiguiente se realizará una errónea interpretación de la misma.

Ascendente

El ascendente es el grado del signo del Zodíaco que se eleva en el horizonte, en el momento del nacimiento, y varía según la hora del mismo.  El ascendente forma un eje que divide la rueda zodiacal en dos, y que represente el horizonte.  La parte superior de este eje representa el día.

El ascendente resulta tan importante o más, que el signo donde se encuentra situado el Sol (signo solar o signo zodiacal) en una carta astral.  El signo donde se sitúa el ascendente, revela el aspecto físico y psicológico de la persona, los rasgos de su rostro, el aire que adopta, incluso su forma de andar; definiendo su apariencia externa.  También hay que tener en cuenta donde se sitúa el planeta/s regente/s, del signo del ascendente, y que brindará más información de las características morfopsicológicas del individuo.




Los planetas

Los planetas, estrellas o astros, como se les quiera llamar, tienen un identidad propia, un sentido y una función, que se corresponde con un principio de la vida.  Ellos conservan su propia significación, no obstante del signo y la casa donde se sitúen, y nos revelan diferentes componentes de la personalidad del ser humano. 

El movimiento de los planetas en el Zodíaco, se realiza en el sentido contrario de las manecillas del reloj.

El orden de los planetas es el siguiente: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, los cuales constituyen los siete astros principales, que nos indican cualidades propias del individuo.  Les siguen en el orden: Urano, Neptuno y Plutón, que se consideran astros secundarios, ya que están bastante alejados de la Tierra y sus influencias solamente notarán a nivel colectivo y generacional. 

En cualquier caso, cada planeta tiene un significado diferente y peculiar, y que según su situación en el Zodíaco, se combina con las cualidades particulares de cada uno de los signos que lo componen.

Los planetas, según su naturaleza, se clasifican en:

ü       Benéficos:  Júpiter y Venus.

ü       Maléficos:  Marte, Saturno y Urano.

ü       Neutros:  el Sol, la Luna, Mercurio y Neptuno.  

 

Los  siete planetas o astros principales son:

 El Sol.  El "yo".

Es el principio masculino. Representa el espíritu, la expresión y la manifestación de la voluntad instintiva del individuo, su personalidad en vías de realización.  Significa el deseo espontáneo y  sin reflexión, que genera las afinidades y atracciones o las indiferencias y repulsiones.  El Sol identifica al padre, al hermano o al esposo.

 La Luna.  Las emociones.

Es el elemento femenino.  Representa el alma, la expresión y la manifestación de la sensibilidad y las emociones del individuo.  A través de los cinco sentidos el individuo puede tomar consciencia de su personalidad y del mundo que le rodea, puede percibir e interpretar la imagen que tiene de sí mismo y del entorno.  Significa la vida interior, la imaginación y la fecundidad.  La Luna identifica a la madre, la hermana o la esposa.

 Mercurio.  El intelecto.

Representa la mente y la habilidad de ejecución.  Significa la expresión y la manifestación  del intelecto del individuo, su "yo" cerebral y subjetivo.  Al establecer el contacto sensible con el mundo, el individuo capta y aprende todo lo que ve, suscitando la "reflexión“. Con su inteligencia, busca los instrumentos que le faciliten la comunicación y la relación con el mundo exterior (la sociabilidad).

 Venus.  Los sentimientos.

Representa los amores y los afectos, así como las facultades artísticas.  Significa la expresión y la manifestación de los sentimientos y las motivaciones del individuo, su "yo" emocional.  Es la combinación de la expresión de los sentidos y la sensibilidad (lo sentido) con la actividad cerebral (lo mental).  Son los sentimientos, los que ponen en movimiento al ser humano.

 Marte.  La acción.

Representa la energía y su expresión.  Es la manifestación de la afirmación del ego y el poder de acción del individuo, el yo activo.  Para diferenciarse, cada individuo debe afirmarse e imponer sus propias elecciones e  iniciativas, y actuar en consecuencia.  A través de la capacidad de acción el individuo exterioriza y manifiesta su empuje hacia la vida, puede lograr sus objetivos y satisfacer sus deseos.

 Júpiter.  La alegría de vivir.

Representa todo lo que está establecido.  Es la expresión y la manifestación de la alegría de vivir del individuo, su "yo" expansivo.  Una vez afirmado el hombre aspira a poseer el mundo que le rodea, a dar curso a su alegría de vivir, a abrirse y disfrutar de los bienes, materiales y espirituales de este mundo; al tiempo que adopta un estilo de vida y una forma de expresión propios.  Significa las satisfacciones obtenidas en la vida.

 Saturno.  La razón.

Representa la expresión y la manifestación de la maduración del individuo, su "yo" racional y objetivo. El hombre adquiere conciencia de sí mismo y de sus limitaciones, reúne, sintetiza, concentra, madura e interioriza lo aprendido.  Se esfuerza y adquiere el rigor y el dominio de su propio destino, y lo distingue de su libre albeldrío.  Aprende a medir las consecuencias de sus deseos y de sus actos, descubre sus verdaderas motivaciones y va a lo esencial, se vuelve íntegro.

Los tres astros o planetas secundarios son :

 Urano.  La independencia.

Representa todo lo nuevo, abrupto y repentino.  Significa la expresión y la manifestación del espíritu de independencia, su "yo" impulsivo.  El hombre es consciente de sus limites y es capaz de distinguirse de sus semejantes, revelando su individualismo activo, su fuerza de decisión y su autonomía.  Significa el dinamismo y la solidaridad con los demás.  Urano señala los cambios radicales, en el orden físico, material o espiritual;  corresponde a un punto de ruptura con el pasado, dejándole libertad para realizarse.

 Neptuno.  El inconsciente.

Representa el dominio de las aspiraciones, los sueños y el inconsciente.  Significa  la expresión y la manifestación del poder de transformación del individuo, su "yo" receptivo.  Gracias a su receptividad psíquica, el hombre es capaz de adaptarse a todas las situaciones y tendencias externas, y puede llegar a transformarse gracias a ellas.  El individuo se descubre en una dimensión superior y aprende a confiar en sí mismo.

 Plutón.  La transformación.

Representa la expresión y la manifestación del potencial de creatividad del individuo, su "yo" impulsivo.  Significa el instinto que el individuo lleva dentro y que no puede reprimir, y que  da la posibilidad de hacer y deshacer, de producir y destruir. Su poder de creatividad se confronta con el misterio de la vida y de la muerte, de los cuales debe tomar consciencia para aprender a regenerarse.

Las Casas

Las Casas forman doce sectores en el círculo del Zodíaco, que son móviles y de tamaño variable.  La hora y el lugar de nacimiento, son los datos que nos permiten situar las Casas en los doce signos de la rueda zodiacal. 

Las Casas indican las condiciones, los asuntos y las áreas de la vida, donde expresamos las características que indicadas por el signo que ocupa un planeta.  Las Casas revelan la vida material y existencial de la persona, su integración en la vida social y su individualidad.  Las Casas representan los campos de actividad, de experiencia y de acción, donde dominará el planeta que se sitúe en ellas.

 

La Casa I o Ascendente.  La personalidad.

Representa la personalidad del ser humano. Revela su carácter y su constitución física, su apariencia externa.  Indica los comienzos de la vida y las iniciativas del individuo.

La Casa II.  La economía.

Representa el instinto de conservación del individuo.  Indica los recursos personales, las bienes materiales y las adquisiciones que obtiene por sus propios medios.  Expresa la relación con las posesiones y con el dinero.

La Casa III.  La comunicación.

Representa el intelecto y la actitud mental del individuo.  Revela sus relaciones con el entorno, su sociabilidad, y la naturaleza de los intercambios con los demás.  Significa la vida práctica y los actividades cotidianas.  Los desplazamientos que realiza.

La Casa IV.  El hogar.

Representa las bases de la existencia del individuo, sus raíces e infancia.  Revela la vida familiar y los asuntos domésticos.  Todo lo relacionado con el hábitat, la casa  y las propiedades.  La última etapa de la vida.

La Casa V.  Los placeres y la creatividad.

Representa la vida sentimental del individuo, los asuntos amorosos y los placeres. Revela su capacidad de creación y de producción, las ocupaciones placenteras, los juegos de azar.  Los niños (en particular el primer hijo) y las relaciones con ellos.

La Casa VI.  La salud y el trabajo.

Representa el trabajo impuesto y las obligaciones en este sentido. Revela la relación del individuo con su entorno de trabajo, sus aptitudes y habilidades, su capacidad competitiva. La salud en general, la capacidad de preservar su bienestar.

La Casa VII.  Las relaciones.

Representa las uniones o asociaciones, los contratos.  Revela las relaciones que establece el individuo, y su capacidad de adaptación respecto a los demás.  Su disposición para el matrimonio. 

La Casa VIII.  Los apoyos y la muerte.

Representa el instinto de la vida y de la muerte, que tiene el individuo.  Revela su capacidad de transformación en todos los sentidos, sus sueños y su sexualidad.  Todo lo referente a los bienes compartidos, a las ganancias que provienen de la pareja, de herencias pensiones o donaciones.  Significa el comportamiento que tiene frente al cambio y a la muerte.  Los impuestos.

La Casa IX.  El extranjero y la mente superior.

Representa la vida intelectual y espiritual del individuo, el potencial de inteligencia superior que posee y las aptitudes que manifiesta para ampliar sus horizontes.  Significa la relación con el extranjero, intereses y viajes.  Las ambiciones y los parientes por parte de la pareja.

La Casa X.  La profesión y el éxito.

Representa la carrera profesional y la vida pública. Revela la expresión de la voluntad de independencia social y existencial del individuo, sus ambiciones y su capacidad de exponerse, de asumir responsabilidades para triunfar.  Las personas que tienen poder sobre él.

La Casa XI.  La amistad y las protecciones.

Representa los amigos y los grupos a que pertenece el individuo, sus metas y la realización de sus esperanzas y anhelos.  Su capacidad para elaborar y concretar proyectos.

Revela su capacidad para emitir juicios objetivos, que le permiten encontrar un equilibrio psicológico y afectivo.

La Casa XII.  El inconsciente y el karma.

Representa inconsciente personal, las cosas ocultas en la vida del individuo. Las pruebas por las que deberá pasar y su expresión moral y espiritual, su comportamiento al enfrentarlas. Las instituciones, el exilio, las enfermedades y la pérdida de libertad.  Revela su facultad de abstracción y su capacidad para transformarse y evolucionar.

 Los aspectos

 Los planetas se mueven a diferentes velocidades y las distancias entre ellos varían constantemente.  Estas distancias son calculadas sobre los 360 grados del zodíaco y son los llamados aspectos.

Los aspectos son los ángulos, que simbólicamente, forman los planetas entre ellos dentro de la rueda zodiacal.   Los aspectos, al igual que las los planetas y las casas, son ciertos tipos de energías cuyas influencias, señalan las relaciones que ocurren en el mundo interior y exterior del individuo.  Los aspectos se consideran benéficos o maléficos, difíciles o  fáciles, pero es la forma de utilizar estas energías, lo que puede ser bueno o malo para el ser humano en cuestión.

Los significados de los aspectos, tienen una importancia particular ya que indican características más específicas, que diferencian a una persona de otra, aún siendo del mismo signo solar.

Los aspectos mayores son:  La conjunción, el sextil, el trígono, la cuadratura y la oposición.

Los aspectos menores son:  El semisextil, la semicuadratura, la sesquicuadratura y el quincucio.

 La Conjunción.

Las conjunciones son aspectos fáciles de distinguir en una carta astral.  En este caso los planetas que la forman están casi superpuestos o pegados uno al otro, casi no se forma ningún ángulo entre ellos.  El significado de la conjunción es complejo ya que las influencias de los planetas que la forman se intensifican y se fortalecen, y varía según su naturaleza, benéfica, maléfica o neutra.

 El sextil.

Los sextiles se forman cuando los planetas están situados a 60 grados, uno respecto del otro.  Los sextiles representan las facilidades y las protecciones, frente a la inestabilidad, indican las oportunidades y las habilidades con que cuenta la persona para salir adelante.

 La cuadratura.

Las cuadraturas ocurren cuando los planetas están situados, más o menos a 90 grados, uno respecto del otro.  Es un aspecto adverso y significa tensiones o malestares inevitables, que son reveladas por las características de los planetas que la forman.  Debemos entender el significado de las cuadraturas para compensar o resolver el problema en cuestión, y que muchas veces nos empuja a hacer algo para cambiar y poder evolucionar.

No se forman cuadraturas, entre el Sol y Mercurio, el Sol y Venus.

  El Trígono.

Los trígonos se forman cuando los planetas están situados a 120 grados, uno respecto del otro. Los trígonos son aspectos armónicos, que complementan y armonizan las características de los planetas que los forman, provocando satisfacciones y plenitud en la persona.  Los trígonos tienen que ver con la armonía interna y el estado de equilibrio,  haciendo referencia a las cualidades de la persona.  Este aspecto imprime armonía en los asuntos relacionados con los planetas que lo forman.

 La Oposición.

Las oposiciones ocurren cuando dos planetas se encuentran formando 180 grados el uno del respecto del otro, o sea aparecen uno frente al otro. La oposiciones implican conflictos y tensiones, que se reflejan en nuestro carácter y que a menudo, proyectamos en los demás.